Entrevista publicada el miércoles 9 de noviembre de 2011, en el diario del 26 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Nº 4), con motivo del estreno de 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas.
¿Cómo nació la idea de hacer esta película?
¿Cómo nació la idea de hacer esta película?
Cuando conocí a Nicolás Rubió y vi que había dedicado toda su vida a pintar un pueblito de 75 habitantes y 20 casas, donde había pasado su adolescencia en la década del 40, y que llevaba más de 500 óleos pintados sobre los vecinos del pueblo, sobre cada casa, cada anécdota, todo retratado en detalle, minuciosamente y de memoria, supe que ahí tenía una película.
¿Cómo surgió el vínculo con Nicolás Rubió?
Con el tiempo, como cualquier vínculo. Después de diez años de relación, Nicolás es el protagonista de mi película; es uno de mis pintores preferidos; es, más allá de la diferencia de edad, mi amigo; y es también un maestro: a veces me despierto sin ganas de hacer nada, entonces pienso: “en este momento, con 83 años, Nicolás Rubió está en su taller pintando un nuevo cuadro sobre un pueblito perdido en el mapa a miles de kilómetros de su casa”. Después de pensar eso, todo cobra sentido y me recupero.
¿Cómo te parece que opera la relación entre las artes visuales y el cine?
El cine es también un arte visual y, si me apurás un poco, te digo que todas las artes son visuales. Salvo la música, tal vez. Quiero decir que si, por ejemplo, un poema no genera imágenes, difícilmente haya poesía ahí.
Con respecto a la relación entre el cine y la pintura, es claro que hay una larga tradición. Se me ocurren ahora dos grandes grupos: las películas que tratan sobre pintura o pintores (el Van Gogh de Pialat o La Bella Mentirosa de Rivette, por nombrar las primeras que me vienen a la mente) y por otro lado las películas que en sí mismas son pintura (los cortos de McLaren o, incluso, esas hermosas películas mudas coloreadas a mano). Me gusta pensar que 75 habitantes… pertenece a esta tradición y que es una síntesis de ambos grupos: es una película sobre un pintor, y es también una película pintada, ya que hay muchas secuencias generadas cuadro a cuadro en base a intervenciones plásticas, y hay también imágenes en video posteriormente coloreadas.
¿Qué esperás de la proyección del film en este festival?
Que la película comience a instalarse y que de a poco vaya surgiendo el boca a boca necesario para que una película de estas características llegue al estreno comercial con algo más de difusión.
¿Cómo crees que será la recepción por parte del público?
Soy muy optimista, cosa bastante rara en mí, con respecto a eso. Sé que esta película tiene muchos niveles de lectura y la gente puede interesarse desde varios aspectos. Además, todos hemos abandonado un lugar o, al menos, hemos sido obligados por el paso del tiempo a dejar atrás los momentos de felicidad.
Por Sol Santoro.
